Pongamos que hablo de un cuadrilátero, un ring. A un lado un señor, con dos licenciaturas: una en Derecho, otra en Ciencias Políticas, de entrada. Además tiene dos másters, uno realizado en Suiza y EEUU con honores y otro en Humanidades, con sobresaliente, por la Carlos III de Madrid.
Pongamos que ese tipo no tiene suficiente dinero para pagar sus estudios, pero como su expediente es "brillante" le conceden becas y se forma en Cambridge, Bolonia y México entre otros países.
Al otro lado del cuadrilátero tenemos a un equipo entero, vestido de rojo y azul, con una preparación que a menudo deja bastante que desear, y ocupan los cargos de mayor responsabilidad del Estado, .
En otro país, probablemente el primero sería un líder político respetado, o cuanto menos se analizaría críticamente su opinión, sin realizar una arduo investigación con el fin de desacreditarlo frente a la sociedad. Los otros serían tenidos más o menos en cuenta, en función del altavoz que usen, y lo polarizado que estos sean. Aquí al revés.
Así es España:
-La mayor época de esplendor de nuestro país como Imperio, el siglo XVI, fue tirado a la basura por una gestión económica y militar para la que no cabe calificativo mínimo que el de desastre.
-En la siguiente oportunidad de avance, expulsamos las ideas de la Ilustración, Dios e Inquisición mediante, persiguiendo a Jovellanos, Saavedra, y Urquijo, entre muchos otros. Matando y torturando. Preferíamos un imperio de curas y frailes.
-Un siglo y pico después mientras en unos países se elegía democracia, aquí tuvimos nuestros 40 años de cerrojo (y su correspondiente prórroga camuflada ).
-Actualmente, con un proyecto auténticamente ciudadano, con opción de mejorar el sistema, siendo más transparente, menos corrupto y más democrático es atacado por todos los flancos lanzando críticas de patio de guardería desde los grandes medios. Y aún así, cuelan.
Preferimos no perder los derechos que ya nos han quitado.
En esta España cainita de sobre y sotana volverá a vencer, una vez más, el miedo. La resistencia al cambio, al avance y la mejora. Estamos demasiado cómodos en nuestro propio problema.
pd. Aviso a navegantes: no digo que Podemos sea ni un hito comparable a la Ilustración y al imperio español. Pero tampoco que vayan a convertir esto, en un paraíso comunista. Seamos realistas, no son la panacea a nuestros problemas, pero sí una posibilidad importante de mejora, una oportunidad histórica de protección y de avance social y democrático. Y aún así, previsiblemente, pondremos piedras y palos a las ruedas para malograr el resultado.
El miedo va a cambiar de bando
Vamos a contar mentiras